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Atacando a ciegas, tristemente previsibles


Existe una práctica habitual muy sencilla y rápida para encontrar amigos, y de vez en cuando trabajo. Esta práctica consiste en meter el cerebro en un molde para que petrifique y así perder el sentido crítico de las cosas. Con ello pierdes muchas cosas, pero esta gente se ve muy segura de sí misma y siempre tienen algún compañero cerca.

Debatir es muy enriquecedor, tanto si tienes más o menos razón que el otro, pero si uno no entiende que escuchando puede aprender no vamos a ninguna parte, y peor aún, no ayudará a mejorar nada.

Uno de los muchos ejemplos de esta forma de actuar es la mantenida por los sindicatos, debido a que les interesa poco o nada escuchar y por ende negociar. Esto es muy grave, pues su función debería ser, básicamente, la negociación. Pero cuando se critica a los sindicatos hay otro tema a tratar, se trata de los trabajadores que representan. Los sindicatos tienen unas cabezas visibles, que de forma injusta reciben criticas por todos lados, pero sus actos vienen motivados por lo que piden sus representados. A estos trabajadores me pregunto hasta qué punto les interesa la situación económica, especialmente el porcentaje de paro. Para mí el socialismo es la búsqueda de una economía capitalista planificada con intención de asegurar unos mínimos a todo el mundo, con especial atención a la población más necesitada. A veces parece que el socialismo aparta de su club a los parados para centrarse en los que aún tienen algo de dinero para pagar la cuota sindical. ¿Qué dicen los sindicatos de los parados? ¿No cabe repartir los derechos de unos a otros que no tienen nada?

Con la última reforma laboral http://noticias.juridicas.com/base_datos/Laboral/rdl3-2012.html hemos tenido que vivir otra triste discusión entre defensores y detractores de los derechos del trabajador. Esto lo digo porque no es necesario que el actor de turno abra la boca para saber lo que dirá. Aquí lo que se trata es de mejorar la legislación para intentar reactivar el mercado laboral, si uno ya sabe de primeras lo que va a decir es que nada va a aportar a la sociedad. Somos muchos los que pensamos que un paro como el actual requiere medidas que agiten el mercado, y eso es lo que se intenta hacer, pero ni gobernantes ni afectados trabajan para ello. De todos modos, creo que esta vez se actuó de buena fe para mejorar las cosas (tanto sindicatos como ejecutivo). El problema es que el gobierno no ha conseguido aprobar las medidas necesarias para incentivar la contratación con la misma fuerza que se ha querido facilitar el despido. El legislador tiene la vista nublada por unos objetivos determinados, y sigue sin darse cuenta de los efectos secundarios, primero fue la austeridad sin mirar el crecimiento del PIB y ahora es el “libre despido” con una indemnización bastante asequible.

Somos integrantes de una obra en decadencia, y lo peor es que cada uno mira por lo suyo.